5 hábitos que me ayudan a ser mejor programadora ABAP

He pasado horas delante de un ALV sin entender por qué no funcionaba. Leyendo el mismo código una y otra vez, probando cosas diferentes… y el problema no era que el código fuese difícil. Era yo.

Durante mucho tiempo pensé que para mejorar como programadora tenía que aprender más ABAP, más SAP, más patrones de diseño y más herramientas.

Y sí, todo eso ayuda. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que cómo me encuentro física y mentalmente influye muchísimo más de lo que imaginaba. El cansancio, el estrés, la falta de concentración… al final afectan, quieras o no.

Estos son los hábitos que más me han ayudado en mi día a día.

1. Dormir bien

Este es, sin duda, el hábito que más impacto tiene en mi rendimiento. Cuando duermo 8 horas o más:

  • Pienso con más claridad.
  • Cometo menos errores.
  • Me concentro mejor.
  • Soy más rápida entendiendo el código y pensando en soluciones.

En cambio, cuando duermo poco, lo noto al minuto. Me cuesta mucho mantener la atención, los errores tontos se multiplican y hasta un debugging sencillo se convierte en una odisea.

2. Salir a caminar

Después de horas de trabajo, salir a caminar es mi mejor solución para la saturación mental. Caminar me ayuda a despejar la mente, reducir el ruido interno y volver con otra perspectiva.

De hecho, más de una vez he encontrado la solución a un problema mientras daba un paseo.

3. Hacer deporte regularmente

Programar implica pasar muchas horas sentada. Entrenar no solo cuida mi espalda y mis ojos, sino que noto beneficios directos en mi concentración, mi energía y mi estado de ánimo.

Después de entrenar, suelo sentirme más despejada, con más energía y con la mente mucho más activa. Es como si el cuerpo liberara espacio para que el cerebro funcione mejor.

4. Cuidar mi alimentación

Hace tiempo empecé a reducir los ultraprocesados y la comida basura. No fue una decisión relacionada con la programación, simplemente quería cuidarme más.

Y gracias a ello, tengo más energía durante el día, menos sensación de pesadez después de comer y menos momentos en los que siento que mi cabeza funciona a medio gas.

Y aunque no creo que exista una alimentación perfecta, sí creo que lo que comemos influye mucho más de lo que pensamos en cómo nos sentimos, cómo nos concentramos y cómo afrontamos el trabajo.

5. Tener un espacio de trabajo ordenado

No necesito tener el escritorio perfecto ni que todo esté milimétricamente colocado. Pero sí he notado que cuando mi espacio está lleno de cosas, mi cabeza también parece estarlo.

Cuando tengo la mesa despejada me siento más tranquila, me distraigo menos y me resulta más fácil concentrarme en lo que estoy haciendo. Puede parecer una tontería, pero después de pasar tantas horas delante del ordenador, el entorno en el que trabajamos termina influyendo más de lo que pensamos.

Durante mucho tiempo pensé que ser mejor programadora dependía únicamente de aprender más tecnología. Hoy creo que también depende de cómo cuidas tu energía, tu atención y tu salud.

El cansancio afecta a tu capacidad para pensar. El estrés afecta a tu capacidad para resolver problemas. La falta de concentración afecta a tu capacidad para aprender. Y por mucho que intentemos ignorarlo, todo eso termina reflejándose en nuestro trabajo.

Porque programar no consiste solo en escribir código. Consiste en resolver problemas, analizar situaciones, tomar decisiones y mantener la concentración durante largos periodos de tiempo.

Y todo eso se vuelve mucho más difícil cuando estás cansada, estresada o con la cabeza en otro sitio.